Rubí, víctima de tortura policial en NL, exige justicia; gobierno local rechaza disculparse

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Rubí fue torturada por policías de Nuevo León durante una detención en las protestas del 8 de marzo de 2023. Pese a las recomendaciones de la CNDH y la comisión estatal de derechos humanos, el gobierno neoleonés se niega a reparar el daño.

Septiembre 14 de 2025

MONTERREY (Proceso).– El valor para exigir una vida sin violencia le fue arrebatado a Rubí la noche del 8 de marzo de 2023. Junto con otras personas, fue detenida, golpeada e incomunicada por policías estatales. 

A más de dos años de los hechos, el gobierno de Samuel García, mediante la Secretaría de Seguridad, se ha negado a ofrecer una disculpa pública por las diversas violaciones a los derechos cometidas ese día por la corporación, ahora Fuerza Civil, pese a las recomendaciones de las comisiones de derechos humanos local y federal. 

“Sé que con el paso del tiempo voy a volver a tomar el valor, y la sensación de que se enfríen las cosas me ha permitido otra vez estar al frente. Pero justo estos dos últimos años no, o sea, es así completamente, completamente represión”, detalla Rubí Cruz.

Ese 8 de marzo, alrededor de las diez de la noche, las asistentes a la marcha en Monterrey ya se estaban retirando. Un grupo muy reducido de manifestantes feministas vestidas de negro y con el rostro cubierto rayaron paredes y quemaron algunas puertas del Palacio del Gobierno. Los policías de la Secretaría de Seguridad estatal llegaron en grupos grandes a hacer arrestos.

Rubí, quien es fotógrafa y pertenecía al grupo “Morras Feministas Monterrey”, estaba por irse junto con su mejor amiga; llevaba su equipo en la mochila a la espalda luego de documentar la marcha. Al caminar por la Explanada de los Héroes observó que un grupo de policías con cascos y escudos antimotines pretendían llevarse a una joven, se acercó para ayudarla, pero la detuvieron también a ella.

La arrastraron hasta las escalinatas localizadas en la entrada del recinto gubernamental; ahí la mantuvieron sometida aproximadamente diez minutos, con su mochila tapando su rosto; les gritaba que no podía respirar y les pidió que no la mataran.

“Yo en ese momento pensé que me iba a morir y una de las oficiales, no tengo su rostro, no tengo nada, pero me dijo: ‘Te voy a matar, culera’”, agrega.

Posteriormente la llevaron casi en vilo hasta la parte posterior del Palacio. A mitad de camino tropezó, pero los policías continuaron y la trasladaron a rastras, pasando incluso sobre vidrios.

Una vez dentro del Palacio la patearon e insultaron mientras yacía en el piso con las manos y pies asegurados sobre su dorso. Mientras era sometida por una mujer policía que le pisaba la espalda, Rubí logró observar que había más mujeres y hombres detenidos. A los minutos vio cómo traían también a su amiga, “y la ponen justo al lado de mí”.