Michelle Obama y su transformación, contada en primera persona: de llevar peluca en la Casa Blanca a sus trenzas liberadoras
Noviembre 11 de 2025
Hola.- Michelle Obama se convirtió en 2009 en la primera mujer negra en llegar a la Casa Blanca como primera dama. Como todo personaje público, tuvo que someterse al escrutinio de la gente, que no tardó en juzgar su aspecto y sus atuendos: que si sus vestidos sin mangas ponían el foco en sus musculosos brazos y parecía masculina, que si su afición a los cárdigans le daban un aspecto informal… Pero fue su pelo afro lo que la esposa de Barack Obama decidió mantener a raya para evitar las críticas, por lo que durante los ocho años de mandato de su marido lo llevó liso como una tabla.
“Sabía que no podía darles nada más hasta que el país me conociera”, dijo Michelle Obama en una reciente entrevista con Robin Roberts, de ABC News. “Otros intentaban escribir nuestra historia antes de que pudiéramos escribirla nosotros mismos. Así que me dije: No quiero crear otra distracción; quiero que este país se enfoque en llegar a comprenderme como primera dama a través de mi trabajo y mis acciones”, prosiguió, argumentando que durante su etapa en la Casa Blanca, evitó hablar de moda para no desviar la atención de su trabajo.
Ahora, sin embargo, ha llegado el momento de hacerlo, se siente libre y en su nuevo libro, The Look, que salió a la venta el martes 4 de noviembre en Estados Unidos, la abogada escribe a cerca de las múltiples facetas de su estilo personal y cómo aprovechó la moda para llamar la atención sobre las causas que consideraba más importantes, como la educación, las familias de militares y la salud infantil. “Detrás de cada look hay un mensaje”, ha dicho y, aunque anteriormente no había querido poner el foco sobre esta cuestión, ahora admite que prestó mucha atención a su vestuario como primera dama, que se componía de una amplia gama de estilos de diseñadores estadounidenses, desde los más consagrados hasta los más prometedores.
Consciente de que toda primera dama se enfrenta a cierto nivel de escrutinio por su aspecto, Michelle Obama destacó en la entrevista: “Vivimos en una cultura, lamentablemente, donde, si alguien quiere atacar a una mujer, lo primero que hace es atacar su apariencia, su talla, su físico, como una forma de hacernos sentir menospreciadas, de mantenernos en nuestro lugar. Y como mujer negra, me vestía pensando en todas las madres y abuelas que sabía que negarían con la cabeza si no lo hacía bien”.
