Extorsión y mercancía ilegal: cómo el crimen organizado asfixia al pequeño comercio en México
Octubre 14 de 2025
El pequeño comercio en México enfrenta, cada vez más, la extorsión del crimen organizado. No se trata solo del llamado “derecho de piso”; en múltiples regiones del país, los tenderos son obligados a vender mercancía ilegal, pirata o adulterada bajo amenaza de violencia. Este fenómeno, silencioso pero en expansión, convierte a miles de tiendas de barrio en eslabones involuntarios de la cadena delictiva.
El impacto económico es devastador. Juan Carlos Buitrago, general colombiano en retiro y especialista en seguridad del comercio legal, ha documentado cifras alarmantes: “En México solo en el sector textil se pierden cerca de 250 mil empleos al año. Tienen que cerrar uno de cada 100 establecimientos en Ciudad de México; se han cerrado seis de cada 100 establecimientos, precisamente como resultado de este comercio informal que está cada vez más creciendo. Además, la afectación en el recaudo es enorme”.
El comercio ilegal no solo debilita la economía formal, también erosiona la capacidad del Estado para financiar programas de cultura, salud y educación. Buitrago advierte que “cada vez que un consumidor compra en la informalidad, alimenta a las mafias y priva al país de recursos públicos”.
“La presión del mercado informal y del mercado negro en las calles, en los barrios, es muy fuerte porque tenemos una economía de mercado negro muy robusta”, explica Cuauhtémoc Rivera, director de ANPEC.
En sus palabras, el canal tradicional —las tiendas de barrio, las misceláneas, los abarrotes— es el eslabón más cercano al consumidor, lo que las convierte en objetivo del crimen. “En México, si hay 10 pequeños comercios, cuatro padecen violencia y extorsión. Y probablemente son más, porque muchos no se atreven a reconocerlo ni siquiera en encuestas”, subraya.
