El jugoso negocio de las jubilaciones VIP de Morelos: pensionarse a los 35 años de edad
El esquema de pensiones para servidores públicos en Morelos exhibe un patrón de corrupción institucionalizada. Mientras familiares de políticos y funcionarios se retiran con rentas doradas, policías y burócratas enfrentan años de trámites y gastos para jubilaciones que resultan insuficientes.
Marzo 15 de 2026
CUERNAVACA, Mor.– Jubilarse a los 35 años y asegurar de por vida un ingreso mensual, que la mayoría de los trabajadores no percibe ni en activo, es un sueño que pocos pueden disfrutar. Sólo familiares, allegados o recomendados de algún personaje con poder pueden acceder en cuestión de días a una jubilación jugosa en el último tramo de su servicio público.
Ese privilegio dorado se encuentra en Morelos donde no es una excepción, es un sistema que tiene nombre y opera en silencio: las jubilaciones VIP, que cada año dejan al Estado con menos recursos para obra pública y salud.
Trabajadores de base, como policías, burócratas y personal operativo, pasan años en trámites interminables, pagan abogados de su bolsillo –muchos de estos, ligados a cuestionables despachos– y terminan con pensiones raquíticas que apenas permiten sobrevivir.
Sin embargo, entre las excepciones están casos como el de Diana Hernández Reyes, a quien a los 35 años le “llegó la oportunidad” de jubilarse, tras presuntamente acreditar 21 años de servicio en el sector público, la mayoría de ese tiempo en el Poder Legislativo, aparentemente iniciados a los 16 años, cuando aún era menor de edad.
La resolución le concedió una pensión vitalicia de 65% de su último salario: 21 mil 847 pesos mensuales, actualizables conforme al salario mínimo y transferibles a su cónyuge.
Al aprobarse la jubilación, su pareja, César Betancourt, ya ocupaba el cargo de secretario de Servicios Legislativos, que mantiene hasta hoy.
