Cruz Azul se deshace de viejos fantasmas; vuelve a la final de la Liga Mx tras vencer a Chivas

0
h

Mayo 16 de 2026

Cruz Azul se alejó de viejos fantasmas. Cuando las circunstancias se tornaron más difíciles y el Guadalajara estuvo al alcance de la final, el equipo celeste resitió la hostilidad del entorno y ganó una serie (2-1, 4-3 global) que exigió el máximo nivel de sus jugadores. Aquella dosis de suerte que tantas veces favoreció a sus rivales en instancias decisivas sirvió esta vez de aliada en el gol del argentino Agustín Palavecino, quien, con la complicidad de Diego Campillo, sentenció el pase a la pelea por el campeonato en el Estadio Jalisco.

Aquel templo que, desde su inauguración en 1960 hasta 2010, fue el lugar donde Chivas construyó su mitología (ganó siete de sus 12 títulos de Liga, trofeos de Copa, Campeón de Campeones y entró a la historia con un plantel inigualable denominado el Campeonísimo), terminó por despedirse en silencio. Los requerimientos de FIFA y las exigencia de la Copa Mundial obligaron el miércoles al Rebaño a desalojar el Estadio Akron para volver a la casa que compartió con el Atlas.

No significó una mudanza cualquiera, sino la última de las pruebas para un plantel que perdió a cinco elementos clave (Raúl Rangel, Luis Romo, Brian Gutiérrez, Roberto Alvarado y Armando González) para concentrar con la selección mexicana a un mes del partido inaugural el 11 de junio ante Sudáfrica. A pesar de dichas ausencias, la visita al coloso de la Calzada Independencia logró que aficionados y jugadores rojiblancos se unieran. Chivas se blindó con la nostalgia de viejas glorias y el rugido de más de 50 mil personas que, incluso antes de que el árbitro César Ramos diera el silbatazo, ya habían inundado el aire con el eco del “¡Chivas, Chivas!”.

Enfrente, Cruz Azul jugó su propio duelo ante los fracasos del pasado. En un mal despeje del portero Óscar Whalley con los puños, el mediocampista Jéremy Márquez avanzó sobre el área grande y remató cruzado hacia la base del poste para marcar el 1-0 a los cuatro minutos, un golpe sorpresa que se gritó desde el banquillo visitante hasta La Noria. Como las liguillas aguardan sorpresas, el Rebaño respondió a la velocidad del viento: un remate de Omar Govea desde fuera del área, con un bote extraño y la potencia necesaria para vencer al portero Kevin Mier, ajustó el marcador de nueva cuenta para los locales (7).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *