La guerra en Medio Oriente impulsa en India el regreso al biogás doméstico
Mayo 2 de 2026
Bulandshahr. Gauri Devi, una agricultora india, cocina “chapati”, en su hornillo alimentado con biogás procedente de excrementos de vaca, un animal venerado como la encarnación de las deidades hindúes y símbolo de la madre que nutre.
Debido al bloqueo en el estrecho de Ormuz por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, los habitantes de India tienen dificultades para conseguir gas licuado de petróleo.
Gauri Devi, de 25 años, se alegra más que nunca de tener un biodigestor que transforman los residuos agrícolas en gas para cocinar y en lodos ricos en nitrógeno para fertilizantes. Mezcla cubetas de estiércol con agua y luego vierte la mezcla en un depósito subterráneo del tamaño de un auto, coronado por un balón inflable de almacenamiento.
“Se puede preparar de todo con él», desde té hasta verduras, pasando por lentejas, destaca desde su cocina en Nekpur, un pueblo de Uttar Pradesh a unos 30 kilómetros de Nueva Delhi.
«El estiércol es excelente, de verdad”, afirma Pramod Singh, un agricultor que desde 2025 posee una unidad de biogás para seis personas, alimentada cada día con entre 30 y 45 kilos de estiercol procedente de cuatro vacas.
“Esta mezcla es oro negro”, asegura Pritam Singh, un dirigente agrícola.
El gigante asiático, que además es el tercer mayor contaminador del planeta detrás de China y Estados Unidos, fomenta la producción de biogás a gran escala y está contruyendo enormes plantas de metanización, tras haber prometido alcanzar la neutralidad de carbono en 2070.
