Llega a Alemania la lucha contra la planta de amoniaco en Sinaloa

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Tras alertar sobre un “colapso ecológico-social”, organizaciones presentan en Berlín una queja contra el banco alemán que financia el proyecto en Topolobampo.

Marzo 25 de 2026

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La Coordinación Alemana por los Derechos Humanos en México, que integra a 18 organizaciones alemanas, acompañó a la misión del colectivo ¡Aquí No! para presentar una queja en el banco alemán que financia con 860 millones de dólares la construcción de la planta de amoniaco a cargo de la empresa Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), filial de la empresa suiza  Proman AG, con sede también en Düsseldorf, Alemania.

Desde Berlín, capital alemana, la misión encabezada por las indígenas yoremes, Claudia Susana Quintero y Melina Sandoval, acudieron a instalaciones del banco estatal de desarrollo KfW IPEX-Bank, para advertir que “el gobierno federal alemán comparte la responsabilidad en la decisión de este proyecto, tanto a través de dicha financiación como mediante la concesión de garantías de crédito a la exportación (garantía Hermes)”. 

En un comunicado fechado en Berlín, la Coordinación Alemana por los Derechos Humanos en México informó que en la víspera los integrantes de ¡Aquí No! entregaron una queja oficial al banco KfW IPEX, en el que expresaron que “de concluirse la construcción de la planta, los daños a la biodiversidad sean irreversibles y se de pie a la aniquilación del sustento de más de 4 mil familias”.

En la queja, los activistas alertaron al banco de desarrollo KfW IPEX que de concretarse el proyecto será “la planta de amoniaco más grande de América Latina, ubicada en el humedal protegido de Santa María-Topolobampo-Ohuira”, lo que provocaría “un colapso ecológico-social de la laguna y, con ello, la pérdida del sustento y entorno de las comunidades indígenas locales”. 

Agregaron que a esos riesgos se agrega que “el lugar donde está la planta es una zona de actividad sísmica, por lo que una posible fuga de amoniaco altamente tóxico representa un peligro mortal para miles de habitantes”. 

Claudia Susana Quintero exigió que se deje de usar dinero público “para financiar proyectos que serían ilegales en suelo alemán por su impacto humano y climático”.

Consideró que el banco y el gobierno alemán “no deben lavarse las manos, su capital está haciendo posible un proyecto que envenena nuestra bahía y arrebata el futuro de las comunidades indígenas”.