El gas, otra carta de Trump para presionar a México en la disputa por T-MEC y minerales críticos

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El suministro de gas natural a México podría ser usado por el presidente de EU para presionar en la discusión por los minerales críticos y la revisión del T-MEC, considera la investigadora Aleida Amazar Alonso.

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- No hay que descartar el escenario en el que el Donald Trump presione más a México con el tema del suministro del gas fósil a lo largo de 2026, y más cuando se dispare el consumo eléctrico, ya sea con heladas en invierno o en un verano en el que el calor extremo aumente la demanda. Todo ello podría sumarse a la presión que ya existe en la discusión de los minerales estratégicos y los aranceles a las exportaciones en el marco de revisión del T-MEC. 

Durante la presentación del análisis económico México en la encrucijada gasífera, la investigadora Aleida Azamar Alonso señaló que hay que partir del hecho de que el magnate ya ejecuta una serie de presiones económicas al país con el insumo energético, porque sabe que México depende de Estados Unidos. 

“Estados Unidos usa comúnmente el gas natural, o sea, fósil, como instrumento de presión económica sobre México, especialmente porque dependemos de una forma amplia de las importaciones estadunidenses para sostener nuestro suministro energético y el sector eléctrico (…) Esta dependencia estructural crea vulnerabilidades frente a decisiones políticas del exterior y comercial de Washington”, dijo a Proceso. 

México importa la mayor parte del gas natural que consume desde territorio estadunidense; ese gas alimenta centrales eléctricas, industrias y hogares. Por ello, explicó la especialista, se trata de una presión implícita.  

No es necesario, de momento, que haya una amenaza pública, pero si se hiciera explícita, sería un factor adicional a la serie de presiones que ya enfrenta México en la agenda bilateral, sostuvo. 

“Más bien se suma lo que está pasando con los minerales estratégicos, se suma lo que está pasando con el petróleo en otras regiones, entonces ahí habría como muchas cosas que serían presión también”, comentó. 

La especialista en el sector energético indicó que la política exterior estadunidense se ha mostrado con tendencias complicadas de predecir. Existe alta volatilidad en las decisiones que se toman desde la Casa Blanca y, precisamente por ello, no se puede descartar que el sector energético se convierta en un punto de presión adicional.