Lula critica a los «traidores de la patria» y dice que «Brasil no acepta órdenes de nadie»

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Septiembre 6 de 2025

São Paulo, (EFE).- El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, criticó este sábado, en un pronunciamiento oficial, a los «traidores de la patria» y afirmó que Brasil no «acepta órdenes» de ningún otro país, en aparente alusión a las presiones de Estados Unidos por el juicio al exmandatario Jair Bolsonaro por golpismo.

«No somos ni volveremos a ser colonia de nadie. Somos capaces de gobernar y cuidar de nuestra tierra y de nuestra gente, sin la interferencia de ningún gobierno extranjero», dijo Lula en una alocución en radio y televisión por la celebración del Día de la Independencia, que se conmemora este domingo.

El líder progresista subrayó que Brasil mantiene «relaciones amistosas con todos los países», pero no «aceptará órdenes de nadie» porque «Brasil tiene un único dueño: el pueblo brasileño».

«Defendemos nuestra democracia y resistiremos ante cualquiera que intente golpearla», garantizó.

Lula pareció aludir así al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha impuesto sanciones a los jueces del Supremo brasileño y al propio país en represalia por el juicio a Bolsonaro, aliado político del republicano, a quien considera víctima de una «caza de brujas».

Sin embargo, Lula recordó en su discurso, en el que apareció con una corbata con los colores de la bandera nacional y que duró unos cinco minutos, que la Constitución brasileña «establece la independencia entre los tres poderes».

«Eso significa que el presidente de Brasil no puede interferir en las decisiones de la Justicia brasileña, al contrario de lo que quieren imponer a nuestro país», señaló.

Bolsonaro afronta en el Supremo un juicio penal bajo la acusación de «liderar» una conspiración golpista para impedir la toma de posesión de Lula y mantenerse en el poder, tras perder las elecciones de 2022.

En ese juicio, que empezó esta semana y se reanudará la próxima, el ex jefe de Estado, actualmente en prisión domiciliaria, se enfrenta a una posible pena máxima de unos 40 años de prisión.